VOLVIO EL FUTBOL
| INDEPENDIENTE 5 - LANUS 3
Si cuesta, vale
El Rojo ganó después de sufrir mucho y más. Hay noticias alentadoras para Troglio y compañía pero también unas cuantas cosas a corregir. Soñadores, calma.
Tendrá que valorar este triunfo Independiente. Por lo que significa arrancar ganando, por lo que le costó, por cómo lo resolvió, después de sufrir mucho y un poco más, y, sobre todo, porque pudo haberlo perdido tranquilamente.
Más allá de la gran noticia para la nueva movida roja que, obviamente, son los tres puntos, hay otros datos alentadores. Por orden de aparición: 1) La resurrección goleadora de Denis, que en un tiempo ya gritó la mitad que en el torneo pasado. Y hasta se anotó una asistencia a Sosa. Como siempre hay un pero, se perdió debajo del arco lo que en ese momento era el 4-3. 2) El talento de Oyola. Con su zurdita pícara fue capaz de habilitar magistralmente a Denis y de colaborar en la creación. Debe corregir el exceso de traslado. Cuando le sale una bien (varias veces) se ceba y ya intenta imposibles. 3) La responsabilidad de Montenegro. No estaba teniendo una buena noche. Pero en todo momento se mostró empecinado en cambiarla. Y si no podía con fútbol, fue tirándose a los pies para recuperar. No es lo que a él le corresponde, que necesita estar fresco y lúcido para lo que él mejor sabe. Sin embargo, le quedó resto para probar y, con generosa ayuda de Bossio, encontrar el desahogo. Es lo que se le pide al Rolfi: que se haga cargo. Por algo lleva la diez y la cinta.
Hasta los malos síntomas tienen buen aroma para Independiente. Cometió demasiados errores juntos en un solo partido. Troglio habrá notado que deberá hacer cirugía mayor en algunos rubros. O sea: lo puede resolver de un saque y no tiene que ir de médico en médico, semana tras semana. Siempre y cuando esa defensa en coma reaccione. Porque anoche no es que marcó mal, por momentos ni siquiera marcó. Y los medios recuperadores son los clásicos que no desentonan, que corren a todos, que regalan voluntad, pero no les pidan que cabeceen, ni que pongan una pelota en profundidad, ni que...
No todos los días Independiente se topará con rivales que tengan tantas oportunidades para matarlo y no lo haga. Ni con un arquero que no ataje un tiro atajable. La ilusión, como después de cada triunfo en un arranque, se puso en marcha. No es para exagerar, sí para disfrutar el mientras tanto. Porque queda claro que todavía le falta un rato para ser un equipo con un sello distinguible.


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