Copa Libertadores
Boca no quedó bien parado
Cayó por 3-1 en su visita a Cúcuta de Colombia y ahora deberá exigirse como local dentro de una semana para lograr el pasaporte a la final de la Copa Libertadores. Cúcuta se hizo fuerte de local pese a empezar perdiendo, pero el tanto que marcó Boca por su doble valoración como visitante, puede resultar clave a la hora de la definición de esta serie semifinal
CUCUTA, Colombia.- A Boca le quedó cuesta arriba la serie semifinal. Perdió 3 a 1 ante un Cúcuta que demostró que no era casualidad todo lo bueno que había hecho hasta aquí en esta Copa Libertadores. No es para nada imposible darlo vuelta, por supuesto. El jueves que viene quedará clasificado como finalista si gana al menos por 2 a 0 en La Bombonera (un 3 a 1 llevará a penales). Puede, claro que sí. Boca sabe mucho de estas definiciones. Pero tampoco será demasiado sencillo. Los colombianos saben lo que hacen.
Fue un primer tiempo muy abierto, con dos equipos ambiciosos, que le dieron prioridad al buen juego, al trato de pelota a ras del piso. Se hizo un espectáculo muy entretenido, con mucho ritmo, poca marca y situaciones en los dos arcos. Empezó mejor Cúcuta, que salió a presionar a Boca, sorprendido por la actitud del rival. Al minuto nomás, Caranta le sacó un cabezazo de gol a Blas Pérez. Sin embargo, en cuanto pudo cruzar la mitad de cancha, el equipo argentino demostró que podía arrimarse bien cerca de Robinson Zapata. Y es que además de la natural capacidad ofensiva de Boca, Cúcuta no defendía con la misma facilidad con la que manejaba la pelota en ataque. Porque mientras en ofensiva se destacaban Macnelly Torres, el argentino Martínez, los laterales Bustos y Elvis González con sus subidas por los costados, atrás daban ventaja. No retrocedía bien, dejaba huecos y Boca los aprovechaba. Palacio, por ejemplo, tuvo dos chances para marcar en apenas un minuto y las desperdició por poco.
LLEGARON LOS GOLES
Fue nuevamente Palacio el que generó la jugada de desequilibrio que terminó en el gol de Boca. Pero antes, todo el equipo trajo la pelota con mucha precisión, con muchos toques, hasta que al final Palacio rompió por izquierda, llegó al fondo, puso el pase atrás y Ledesma anticipó para meterla. El uno a cero le podía dar algo más de tranquilidad a Boca, que debía intentar ajustar un poco más las marcas, porque los colombianos jugaban con cierta comodidad en campo contrario.
Rápido de reflejos, el técnico de Cúcuta mandó a la cancha a Córdoba, un delantero, por Castro, un mediocampista. Córdoba se ubicó como extremo izquierdo y desde allí comenzó a meter desbordes, a ganarle a Ibarra, a lastimar. Los colombianos quedaron con tres delanteros netos y Boca, con Riquelme intermitente y con Palermo al que se lo notaba como ahogado, dejó de tener respuestas fuertes en ataque. Además, le costó detener a los tres puntas rivales, a los que había que sumarle al enganche Torres y a los marcadores laterales que se venían. A los 36, Caranta salvó ante una mediavuelta de Pérez, no pudo rechazar bien Daniel Díaz, remató Córdoba y la pelota dio en el poste. Y tres minutos después, el empate: muy buen pase de Torres a Blas Pérez por el sector derecho del área, el panameño la levantó por sobre Ibarra para cambiar de pierna y sacó un zurdazo que se metió bien abajo, contra el primer palo.
En el segundo tiempo se empeoró el nivel de juego. En Boca salió Caranta, que se había lesionado hacía varios minutos en la primera etapa, e ingresó Bobadilla en el arco. Llamó la atención, sobre todo, el quedo de Boca. Quizás con jugadores cansados -el calor fue agobiante-, el equipo se decidió a jugar más retrasado, a no seguir buscando la ofensiva y a esperar a Cúcuta. Los colombianos se erigieron en dominadores del juego, aunque tampoco ellos encontraron la precisión y el fútbol del primer período. Sin embargo, la presencia de Blas Pérez siempre inquietaba, y en la primera que tuvo, pasó por ventanilla: recibió un pelotazo profundo, picó del medio hacia la derecha, le ganó la posición a Daniel Díaz y ante la salida de Bobadilla le pegó suavecito, por arriba. Otro gran gol.
Boca no se desesperó por ir a buscar el empate. Como el físico no le daba, prefirió no arriesgar, total el 1-2 no era tan mal resultado. Pero a los 38, Bustos clavó un golazo de tiro libre. Ya tres a uno abajo, con lo poco que le quedaba, fue a buscar algún descuento. Ibarra casi la mete, el palo le dijo no. Y todo quedó para la revancha.


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